Antigua
Fuerteventura es un atractivo destino turístico apreciado en todo el mundo por sus playas de arena dorada y aguas color turquesa, además de su gastronomía y patrimocio cultural. Partiendo desde el puerto de Puerto del Rosario, en el centro de la isla está ubicado el municipio de Antigua. Después de la conquista castellana, Antigua fue un importante caserío. Su enclave turístico principal es Caleta de Fuste. Otros lugares muy populares son la iglesia de la virgen de Antigua, las Salinas de El Carmen y el poblado aborigen de Atalayita.
A 22 kilómetros hacia el centro por carretera desde Puerto del Rosario, en apenas 26 minutos habremos llegado a Antigua, donde está ubicado el Museo del Queso Majorero con más de 500 metros cuadrados de exposición e información en varios idiomas sobre la cultura ganadera y quesera de Fuerteventura, así como sobre las características naturales de la isla, su fauna y su flora. El museo profundiza también en la cabra majorera como raza productora singular desde la época aborigen hasta llegar a la actualidad.
Tras visitar el Museo del Queso Majorero se recomienda ir a el Molino de Antigua, un centro turístico y cultural donde se expone el trabajo de los artesanos majoreros, junto a la carretera FV-20. Aquí se puede apreciar la historia del campesinado autóctono, su artesanía y un gran molino de gofio con su maquinaria intacta. El centro posee jardines con plantas autóctonas, varias especies de cactus y palmeras, y se completa con una tienda de artesanía, salón de conferencias, audiovisuales y salas dedicadas a pintura y arqueología.
Nunca dejes residuos de ningún tipo en el entorno, incluidas las colillas. Los restos de comida contribuyen a la proliferación de roedores y gatos asilvestrados que suponen una grave amenaza para la fauna.
Respeta a los animales, no los molestes ni los alimentes. Si ves algún ejemplar herido, puedes avisar en el teléfono de emergencias 112. Tampoco arranques flores o plantas.
No recojas ni te lleves piedras o cualquier otro elemento del medio natural. Tampoco lo modifiques amontonándolas para realizar las tristemente famosas “torres”.
No camines por espacios no permitidos y respeta la señalización de los senderos. Salirse de los caminos habilitados provoca daños en el entorno y además puede ser peligroso para ti y para quienes te acompañan.
No enciendas fuego fuera de las zonas permitidas y ten especial cuidado en los meses de verano.
Procura no alterar la tranquilidad del entorno con ruidos excesivos (música alta, gritos…).