Islote de Lobos
¿Es posible disfrutar de una perla del Atlántico deshabitada y que fue refugio de lobos marinos? Sí. Solo hay que ir a Fuerteventura, coger un barco en Corralejo y llegar 20 minutos después al Puertito de Lobos, una zona con algunas casas en un pequeño islote casi virgen de 4,5 kilómetros cuadrados. Diversas y preciosistas piscinas naturales regalan un azul cristalino, aguas generalmente tranquilas, baños relajantes y la opción de practicar el snorkel en una isla que ofrece un restaurante, pero, sobre todo, sosiego. Mucho sosiego.
Este tesoro de mar y tierra se ha convertido en una de las visitas más atractivas de Fuerteventura. Las transparentes aguas de las piscinas, el contraste del fondo volcánico, los pequeños pesqueros y las amplias dimensiones de esta zona de baño hacen que solo den ganas de zambullirse y quedarse mucho tiempo. El resto del islote, catalogado Reserva Natural, con una atractiva playa, paseos y vistas espectaculares de Lanzarote y Fuerteventura, convierte la visita en inexcusable.



Nunca dejes residuos de ningún tipo en el entorno, incluidas las colillas. Los restos de comida contribuyen a la proliferación de roedores y gatos asilvestrados que suponen una grave amenaza para la fauna.
Respeta a los animales, no los molestes ni los alimentes. Si ves algún ejemplar herido, puedes avisar en el teléfono de emergencias 112. Tampoco arranques flores o plantas.
No recojas ni te lleves piedras o cualquier otro elemento del medio natural. Tampoco lo modifiques amontonándolas para realizar las tristemente famosas “torres”.
No camines por espacios no permitidos y respeta la señalización de los senderos. Salirse de los caminos habilitados provoca daños en el entorno y además puede ser peligroso para ti y para quienes te acompañan.
No enciendas fuego fuera de las zonas permitidas y ten especial cuidado en los meses de verano.
Procura no alterar la tranquilidad del entorno con ruidos excesivos (música alta, gritos…).